Casi 25 años viendo de cerca cómo se toman las decisiones financieras importantes.
Durante casi dos décadas formé parte de Banco Santander, donde trabajé en gestión de clientes, dirección comercial, asesoramiento financiero y banca privada.
Esa etapa me permitió entender algo esencial: detrás de cada inversión, hipoteca, venta de empresa, jubilación o herencia no hay solo números. Hay prioridades personales, responsabilidades familiares y decisiones que no conviene tomar en automático.
Más tarde, durante cerca de cinco años en asesoramiento financiero independiente, reforcé una convicción: el buen asesoramiento debe empezar por el cliente, no por el catálogo de soluciones.
Hoy aplico esa experiencia a un trabajo más cercano, más ordenado y más útil: ayudarte a decidir con perspectiva, entender las implicaciones y mantener una estrategia viva en el tiempo.